Marc Hernández y Paula Mas desaparecieron en agosto de 2017 en el pantano de Susqueda. Semanas después, sus cuerpos aparecieron bajo el agua, atados y lastrados. Desde entonces, el caso avanza entre indicios, reconstrucciones discutidas y una pregunta que sigue abierta: qué ocurrió realmente en aquel embalse.
A finales del verano de 2017, el pantano de Susqueda dejó de ser un paisaje de silencio y naturaleza para convertirse en uno de los escenarios más inquietantes de la crónica negra catalana. La desaparición de una joven pareja, Marc Hernández y Paula Mas, y el posterior hallazgo de sus cuerpos bajo las aguas del embalse, dieron origen a un caso que, años después, continúa generando preguntas incómodas.
Porque Susqueda no es solo un doble asesinato. Es también una historia de sospechas, de pruebas discutidas, de reconstrucciones incompletas que dejan muchas piezas sin encajar.
Un viaje que terminó en tragedia
Marc y Paula llegaron a Susqueda el 24 de agosto de 2017. Como tantos otros jóvenes, buscaban pasar unos días alejados del ruido, en el bosque, junto al agua. El embalse, situado entre montañas y caminos poco transitados, se les antojó como un lugar perfecto.
No volvió a saberse de ellos. La familia denunció su desaparición. Los Mossos d’Esquadra desplegaron un amplio operativo en la zona. Helicópteros, unidades subacuáticas y equipos de rastreo peinaron el pantano y sus alrededores durante semanas, pero no hallaron nada.
Hallazgo bajo el agua
Más de un mes después la sequía produjo una bajante que dejó al descubierto el cuerpo de Paula, poco después fue hallado el de Marc. Ambos estaban desnudos, amarrados y con pesos para que se mantuvieran en el fondo del lago. Los dos habían muerto por disparos de arma de fuego. Un paraje aislado, una pareja joven, un crimen violento y un escenario natural que se convirtió en la escena de un doble homicidio.
El hombre señalado
La investigación se centró en Jordi Magentí, un vecino de la zona, de carácter huraño, con antecedentes temibles: en 1997 esperó durante más de hora y media a Josefa García (36), su ex-mujer, a que regresara de trabajar y le disparó cuatro veces con una escopeta de caza para rematarla luego en el suelo. Fue condenado a 15 años de prisión por ese crimen. Cumplió 12 y fue liberado en 2009. En octubre de 2023, fue absuelto junto a su hijo de un delito de tráfico de drogas relacionado con el hallazgo de una plantación de marihuana en la zona del pantano de Susqueda, debido a que las pruebas fueron consideradas nulas.
Una serie de indicios lo señalaban: su presencia en las inmediaciones del pantano, objetos relacionados con las víctimas hallados cerca de su propiedad y testigos que lo situaban en las cercanías del embalse. Sin embargo, desde el principio surgió una pregunta que se formula durante todo el proceso: ¿son esos indicios suficientes para demostrar, sin margen de duda, que Magentí cometió el crimen?
Las dudas del caso
La defensa argumentó que no existían pruebas directas concluyentes y que la acusación se apoyaba principalmente en indicios. Para muchos observadores, el caso sigue dejando demasiadas preguntas abiertas: ¿cuál fue el móvil exacto del crimen? ¿Actuó Magentí solo? ¿Por qué algunas pruebas aparecieron meses después? ¿Se reconstruyó con precisión todo lo ocurrido aquella noche?
Perfil inquietante
Jordi Magentí fue descrito como una persona desconfiada, aislada y muy conocedora del entorno de Susqueda. Ese conocimiento del terreno se convirtió en uno de los elementos más relevantes de la investigación: quien conociera aquellos caminos y recovecos del embalse tendría una ventaja evidente para moverse sin ser visto.
Desde una perspectiva criminológica, algunos expertos señalaron rasgos como el aislamiento social, la necesidad de control y la capacidad de ocultación. Pero conviene recordar que un perfil psicológico no constituye prueba. Puede ayudar a comprender un contexto, nunca a determinar por sí solo la culpabilidad.
Dudas
Uno de los aspectos más polémicos del caso ha sido la gestión de la investigación. Se cuestionó la preservación de la escena del crimen, la eficacia de los primeros rastreos y la aparición tardía de determinados objetos. No se determinó claramente cuál fue el móvil del crimen, si Magentí actuó solo o si hubo más personas implicadas, por qué razón algunas pruebas clave no aparecieron hasta meses después y si hubo o no una reconstrucción precisa de los movimientos de las víctimas y del acusado.
También se debatió la dependencia de pruebas indirectas. El conjunto de indicios, según el tribunal, forman un relato coherente. Pero para una parte de la opinión pública, esa coherencia no basta para disipar todas las dudas de un caso que no termina de cerrar.
Final incierto
Ocho años después del hallazgo de los cuerpos de Paula Mas y Marc Hernández, Magentí quedó en libertad sin fianza, las incógnitas permanecen a la espera del juicio que, dicen, se celebrará este año. ¿Habrá justicia para estos chicos?







