Esta es la primera colaboración de Albert Hernández Moreno, miembro de la Unidad Subacuática de Mossos d’Esquadra (Policía Autonómica de Catalunya, España). La criminalística acuática y subacuática es una rama de las ciencias forenses poco conocida pero de fundamental importancia para regiones con un extendido litoral marítimo. En esta entrega nos cuenta de qué se trata.
La criminalística acuática y subacuática es una disciplina especializada que desempeña un papel fundamental en la resolución de delitos en estos entornos, unos espacios que ocupan más del 70 % de la superficie del planeta.
Qué es la criminalística subacuática
A pesar de los notables avances de la criminalística en general, favorecidos por el desarrollo tecnológico de los últimos años, estos no se han trasladado con la misma intensidad al medio acuático y subacuático. Esta falta de desarrollo ha condicionado negativamente la eficacia de muchas investigaciones en este entorno, en comparación con las realizadas en escenarios terrestres.
En la actualidad, determinar si un ahogamiento es consecuencia de un homicidio continúa siendo extremadamente difícil. Todavía perdura la creencia de que las muertes en el agua son, por defecto, accidentales. Por ello, cualquier escena con una víctima mortal en un entorno acuático y subacuático debe ser tratada inicialmente como una muerte violenta, y no deberían limitarse las técnicas de investigación aplicadas. La escena donde se localiza el cuerpo puede contener información crítica para la resolución del caso.
Por qué una muerte en el agua no debe presumirse accidental
Existe una máxima muy extendida entre los investigadores de homicidios que afirma: “Todas las muertes son presuntamente un homicidio hasta que se demuestre lo contrario.” Esta filosofía también debería aplicarse a las muertes en entornos acuáticos y subacuáticos.
La escena del crimen bajo el agua
Estableciendo un paralelismo, la arqueología subacuática tuvo dificultades para sobrevivir ante las dudas que generaba por la imposición de técnicas arqueológicas concebidas para ser aplicadas en tierra firme. Los críticos sostenían que la arqueología subacuática era similar a un salvamento y/o recuperación de objetos bajo el agua, sin rigor científico.
Con el tiempo, se ha demostrado que, aplicando los mismos métodos sistemáticos y científicos que en tierra firme, la arqueología subacuática puede aportar información vital.
La experiencia de los arqueólogos subacuáticos y su insistencia en ampliar su espacio dentro de su comunidad debe ser la misma que la de los investigadores subacuáticos de la policía.
El valor de las unidades policiales especializadas
Actualmente, en muchas ocasiones, personal no especializado interviene en escenas con víctimas mortales en entornos acuáticos, hecho que puede comprometer gravemente la investigación. Solo las unidades policiales especializadas, con la formación y los recursos adecuados, pueden garantizar una actuación técnicamente correcta y una investigación criminal sin fisuras que permita llevar a los culpables ante la justicia.
Las primeras actuaciones policiales en la escena del crimen son cruciales. Constituyen el primer eslabón de una cadena investigadora que continúa con el trabajo de los investigadores, el médico forense, el Ministerio Fiscal y, finalmente, el juez. Esta cadena solo es efectiva si todos sus componentes hablan el mismo lenguaje técnico y criminalístico.
Una policía moderna debe estar preparada para afrontar nuevos retos y adaptarse a las demandas de la sociedad, tal y como ya se ha hecho en ámbitos relacionados con los accidentes de tráfico, la ciberdelincuencia o la violencia de género.
El sociólogo Zygmunt Bauman describió el concepto de modernidad líquida para referirse a una realidad social en constante cambio, marcada por la incertidumbre y la transformación global. Esta reflexión es plenamente aplicable a la seguridad, donde la policía debe dar respuesta a delitos que evolucionan y que se producen en nuevos entornos, como es el caso de los espacios acuáticos y subacuáticos.
En definitiva, la adaptación policial a la realidad líquida del mundo actual no puede ignorar el medio acuático y subacuático, y es necesario impulsar la formación, la especialización y la dotación de recursos para garantizar una respuesta eficaz y profesional en este ámbito complejo, pero esencial.



